¡No leas los comentarios, no lo hagas!


Algo que hay que hacer para mantener nuestra salud mental es no leer los comentarios en las noticias relacionadas con la violencia machista. Pero a veces… Estamos tentadas de darnos de bruces con la ignorancia personificada en cada uno de ellos, es decir, con la realidad machista, una realidad ciega, cómoda, y que además nos pretende aleccionar. Y ésta ignorancia, no sólo me pone rabiosa a veces, si no que, también, me pone triste, me llena de impotencia y tristeza tanta falta de empatía en esta sociedad enferma. ¿De verdad tanta gente piensa así? ¿Es algo común en las mentes de este país? ¿o son sólo unos pocos, los mismos quizás, en todas las secciones de noticias...? ¿es que no tienen vida propia? 

La realidad supera la ficción, si algo he aprendido del feminismo es a luchar, y a relativizar, e incluso a ironizar, para así, no sólo sobrevivir, sino aprender a vivir. Así que también he aprendido a tomarme la vida con filosofía, por lo que a veces, me da por reír: no sé por qué, por que gracia no tiene, pero lo que si es cierto es que a muchos les jode que las feministas seamos felices y no “lletges, malfolladas i amargades”… así que vamos a reír, y vamos a hacerlo bien, y bien alto.

A parte de leer comentarios tipo “no a la violencia venga de donde venga”, “el feminismo es el machismo al revés” (¿WTF?)  o que si la “violencia feminista es mu chunga, mu chunga”… encontramos algunas perlas de comentarios referentes a nuestra labor como trabajadoras sociales en asociaciones o ONGs de lucha contra la violencia machista, sabemos que son fruto de esa ignorancia, pero es que hay algunos que son para partirse… 

Me encanta especialmente el de quela Unión Europea da dinero por cada denuncia falsa” (la denuncia tiene que ser falsa, si no, no vale). No voy a entrar a desmentirlo, al contrario, tengo que reconocer que me siento muy agradecida con la información-lección que nos dan los machitrolls. Ahora mismito, cuando acabe de escribir, voy a buscar los formularios para poder engañar a la mismísima Unión Europea, sí, sí, con todo mi morro, para que así nos empiece a entrar la pasta a raudales y pueda comprarme un yate como el de algunos… 



En fin, a lo que íbamos, resulta que las mujeres sólo pensamos en el dinero, y como somos tan arpías, creamos asociaciones de ayuda a la mujer que ha sufrido malostratos y así vivimos de “las subvenciones”. Por que claro, las mujeres maltratadas no existen, son falsas como las denuncias… nos las inventamos.  

Si algo nos caracteriza a las asociaciones y ONGs que ayudamos a las mujeres que han sufrido violencia machista y que recibimos algunos fondos públicos es la austeridad, la humildad y los encajes de bolillos en los presupuestos para poder realizar los proyectos al año que viene; es la incertidumbre e inestabilidad de nuestros puestos laborales, es la gran labor necesaria que llevan a cabo las voluntarias etc. Y para que ninguna “listilla de esas” se quiera aprovechar, existe la ley de transparencia, las auditorias, las justificaciones de subvenciones, y demás regulaciones que acreditan nuestra calidad y buenas prácticas. Pero claro, todo esto, no interesa saberlo. ¿Para qué? 


Señores, una cosa os digo, si ustedes no maltrataran no tendríamos que ayudar a salir del pozo a tantas mujeres destrozadas. Si no quieren que se destine ni un céntimo a la lucha contra la violencia dejen de ejercerla y ayuden a que otros hombres no lo hagan. ¿Tan difícil es de entender?

Mientras tanto, no vamos a defraudar a tantas mujeres que nos necesitan, seguiremos en pie, sabemos que juntas somos más fuertes, sabemos que se puede salir de la violencia, 

y sobretodo, 

lo tenemos clarísimo: La Mayor Venganza es ser Felices. 


S.B. 












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