Maya Angelou
No me importa lo que el mundo diga que debo ser.
Yo soy una mujer, fenomenalmente.
Mujer fenomenal, esa soy yo.
He aprendido que el amor propio empieza
cuando dejas de pedir perdón por ocupar espacio.
Cuando caminas con la seguridad de quien sabe
que su historia es un monumento a la supervivencia.
Mi brillo no es una ofensa para nadie,
es la prueba de que el fuego puede transformar el dolor en oro.
Me celebro, me cuido y me sostengo,
porque he descubierto que el hogar más seguro que tengo
está justo aquí, dentro de mi propio pecho.

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