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Se cansa...

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  Hay un momento en la vida de toda mujer… en que se cansa. Se cansa de entender siempre. De esperar siempre. De sostener siempre. Se cansa de ser la fuerte mientras por dentro se está rompiendo en silencio. Se cansó de darle a tod@s lo que ella se negaba... Y por primera vez se eligió. Y cuando una mujer se elige de verdad… empiezan a incomodarse tod@s los que se beneficiaban de que ella se postergara. Porque ya no responde igual. Ya no corre igual. Ya no se queda donde antes se quedaba. Y entonces dicen: — “has cambiado” — “ya no eres la misma” — “te has vuelto fría” — "te has vuelto egoísta" Pero no. No se volvió fría ni egoísta. Se volvió clara. Clara para ver lo que antes justificaba. Clara para decir lo que antes callaba. Clara para irse de donde antes se rompía. Y aunque a veces le duela… aunque a veces la culpa la visite de noche… hay algo que ya no negocia nunca más: Volver a abandonarse para que otr@s estén cómod@s

Maya Angelou

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  No me importa lo que el mundo diga que debo ser. Yo soy una mujer, fenomenalmente. Mujer fenomenal, esa soy yo. He aprendido que el amor propio empieza cuando dejas de pedir perdón por ocupar espacio. Cuando caminas con la seguridad de quien sabe que su historia es un monumento a la supervivencia. Mi brillo no es una ofensa para nadie, es la prueba de que el fuego puede transformar el dolor en oro. Me celebro, me cuido y me sostengo, porque he descubierto que el hogar más seguro que tengo está justo aquí, dentro de mi propio pecho.

No siempre!

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  No siempre tengo mi vida en orden. No siempre estoy de buen humor. No siempre actúo como adulta. No siempre me peino. No siempre tengo mis problemas resueltos. No siempre soy amorosa. No siempre tengo una solución. No siempre se qué hacer. No siempre estoy bien cuando digo que estoy bien. No siempre pinto mis labios al salir. No siempre tengo el control de mis emociones. No siempre pienso antes de hablar. No siempre me gusta la soledad. No siempre me arrepiento de mis errores. No siempre tengo una memoria selectiva. No siempre tengo mis demonios en paz... ¡𝐏𝐄𝐑𝐎! Siempre trato de ser yo donde quiera que mis alas me lleven. Siempre camino firme en los pasos que doy aunque tambalee. Siempre grito mi verdad aunque no sea la de nadie. Siempre me aseguro de ser escuchada. Siempre tomo las decisiones de mi vida. De vivirla como quiero. De ser coherende. O sea, ¡𝐃𝐄 𝐒𝐄𝐑 𝐘𝐎! De Glory Miranda

Las lágrimas

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Las lágrimas son un río que nos lleva a alguna parte. El llanto crea un río alrededor de la barca que transporta nuestra vida. Las lágrimas levantan la embarcación por encima de las rocas, por encima del terreno seco, y la transportan río abajo a un lugar nuevo y mejor. Existen océanos de lágrimas que las mujeres jamás han llorado, pues les han enseñado a llevarse a la tumba los secretos de su madre y su padre, de los hombres y la sociedad y los suyos propios. El llanto de una mujer siempre se ha considerado muy peligroso porque abre las cerraduras y los pestillos de los secretos que lleva dentro. Pero en realidad, por el bien del alma salvaje de la mujer, es mejor llorar. Para las mujeres las lágrimas son el comienzo de la iniciación en el Clan de la Cicatriz, esta tribu eterna de mujeres de todos los colores, naciones y lenguas que, a lo largo de los siglos, han sobrevivido a algo muy grande; lo hicieron con orgullo y lo siguen haciendo. —Clarissa Pinkola Estés

Videos recomendados de Lunabia

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  Diferentes canciones llenas de mensajes de empoderamiento, para reflexionar y aplicar en el camino.  Letras de Marcia Morales Montesinos Baila, Bruja, Baila Encontré mi tribu  Las hijas del relámpago 

Habitarnos

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  ​No somos el dibujo que trazaron otros, ni la espera paciente en un rincón del mundo. Ser humana es, a veces, simplemente estar:sentir el frío en los dedos, la duda en la frente,y saber que este cuerpo no es una deuda pendiente. ​Nos quisieron perfectas, de mármol y silencio, pero estamos hechas de tiempo y de asombro. No hay gloria en el sacrificio que nos borra; la verdadera luz está en las manos que descansan,en los pies que deciden su propio camino, sin pedirle permiso al destino. ​Es mirarnos al espejo y no buscar un juicio, sino encontrar a una compañera, a una igual. Es entender que nuestra voz no necesita permiso para nombrar el hambre, la rabia o el deseo. ​Somos más que una cifra o una herencia; somos el derecho a la paz, al error y al grito. Un territorio que ya no se conquista, porque por fin, después de tanto, hemos decidido volver a casa: a nosotras mismas. Pam Chimaltenango, Guatemala

DIJERON QUE ERAMOS CENIZA

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  Dijeron que éramos ceniza, que el fuego de la historia nos había devuelto al polvo, pero olvidaron que somos la semilla que sabe esperar bajo la nieve el tiempo necesario. Renacer no es volver a ser la de antes, es entender que las grietas son los canales por donde ahora corre una luz más sabia. No te disculpes por tu fuerza, ni por el ruido que hacen tus pasos al salir del abismo; las mujeres que corrieron antes que tú te dejaron el mapa tatuado en el instinto. Existimos porque resistimos. Porque cada vez que una mujer se levanta, se yerguen con ella mil abuelas silenciosas y mil hijas que aún no conocen el miedo. Hoy no solo lees: hoy te declaras viva, incendiaria de tus propias jaulas, arquitecta de un cielo que ya no te queda grande.

LAS MUJERES ESTAN HECHAS DE MEMORIA

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  Las mujeres están hechas de memoria. Memoria de sus madres. Memoria de sus abuelas. Memoria de todas las historias que las precedieron. En cada mujer viven muchas voces. La niña que fue. La mujer que lucha. La mujer que todavía sueña. Por eso cuando una mujer escribe, cuando habla, cuando decide contar su historia, algo profundo se pone en movimiento. Porque cada palabra también es una forma de recuperar la propia voz. Y cuando una mujer encuentra su voz, algo cambia. Ya no se conforma con los silencios impuestos. Ya no acepta que otros definan quién es. Empieza a escribir su propia historia. Con sus errores. Con su sensibilidad. Con su fuerza. Y en ese gesto tan importante (decir “esta soy yo”) comienza una de las formas más poderosas de libertad. Las mujeres que escriben su historia también cambian el mundo.

Mujer libre, libre y libre!

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  Soy una mala mujer... Soy una mala mujer porque alzo la voz, porque soy independiente, porque no me molesta pagar la cuenta, ni abrir mi propia puerta, ni cargar mis propios condones, por ello soy una mala mujer. No sé hacer un dobladillo, a veces no cocino bien, porque salgo a trabajar, por eso... Soy una mala mujer. Porque no me dejo, porque no me quiebro, porque me sacudo las lágrimas, me acomodo el escote y sigo para adelante; por eso soy una mala mujer, porque no nací sumisa, callada, quieta y frágil, sino soberbia, inconformista y estridente, porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente. No estoy yo para ser ama de casa, si no se me antoja, para ser esposa devota o madre abnegada. Estoy para vivir, con quien me guste acompañar y sentirme acompañada. Se es una mala mujer porque te pones en primer lugar de tu lista, porque no eres hipócrita, porque eres distinta. Soy una mala mujer porque me soy fiel a mi primero, porque no nací mustia, porque no vivo de aplausos, ni...

Mujeres que corren con lobos

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  "Nuestra cultura nos ha enseñado a tener miedo de nuestra propia fuerza, a ver el amor propio como una amenaza para los demás. Nos han dicho que una mujer que se elige a sí misma es una mujer peligrosa. Y tienen razón: somos peligrosas para los sistemas que nos quieren sumisas y cansadas. Recuperar la salud de nuestra alma implica renunciar a los contratos que firmamos sin leer: el contrato de ser perfectas, el contrato de no envejecer, el contrato de no molestar. Cuando una mujer decide volver a sus bosques internos, cuando decide que su felicidad no es negociable, el mundo entero tiembla porque una mujer libre es una fuerza de la naturaleza que nadie puede detener." De Clarissa Pinkola Estés