Se cansa...
Hay un momento en la vida de toda mujer… en que se cansa. Se cansa de entender siempre. De esperar siempre. De sostener siempre. Se cansa de ser la fuerte mientras por dentro se está rompiendo en silencio. Se cansó de darle a tod@s lo que ella se negaba... Y por primera vez se eligió. Y cuando una mujer se elige de verdad… empiezan a incomodarse tod@s los que se beneficiaban de que ella se postergara. Porque ya no responde igual. Ya no corre igual. Ya no se queda donde antes se quedaba. Y entonces dicen: — “has cambiado” — “ya no eres la misma” — “te has vuelto fría” — "te has vuelto egoísta" Pero no. No se volvió fría ni egoísta. Se volvió clara. Clara para ver lo que antes justificaba. Clara para decir lo que antes callaba. Clara para irse de donde antes se rompía. Y aunque a veces le duela… aunque a veces la culpa la visite de noche… hay algo que ya no negocia nunca más: Volver a abandonarse para que otr@s estén cómod@s