LAS MUJERES ESTAN HECHAS DE MEMORIA
Las mujeres están hechas de memoria.
Memoria de sus madres.
Memoria de sus abuelas.
Memoria de todas las historias que las precedieron.
En cada mujer viven muchas voces.
La niña que fue.
La mujer que lucha.
La mujer que todavía sueña.
Por eso cuando una mujer escribe, cuando habla, cuando decide contar su historia, algo profundo se pone en movimiento.
Porque cada palabra también es una forma de recuperar la propia voz.
Y cuando una mujer encuentra su voz, algo cambia.
Ya no se conforma con los silencios impuestos.
Ya no acepta que otros definan quién es.
Empieza a escribir su propia historia.
Con sus errores.
Con su sensibilidad.
Con su fuerza.
Y en ese gesto tan importante (decir “esta soy yo”) comienza una de las formas más poderosas de libertad.

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